Una Rutina Transformadora. La doble limpieza, un ritual que se originó en Asia, ha tomado el mundo del cuidado de la piel por asalto, revolucionando las rutinas nocturnas de belleza. Este método consiste en limpiar la cara en dos fases: primero con un limpiador a base de aceite y luego con uno a base de agua. Este enfoque meticuloso asegura que toda impureza, maquillaje y exceso de sebo sean efectivamente eliminados.
Profunda y Efectiva
- Primera Fase – Aceite: El limpiador a base de aceite disuelve sebo, SPF y maquillaje resistente al agua, atrayendo la suciedad sin despojar la piel de sus aceites naturales.
- Segunda Fase – Agua: El limpiador a base de agua remueve cualquier residuo restante y limpia más profundamente los poros
Beneficios Inigualables
- Purificación Completa: Ideal para prevenir brotes de acné y puntos negros.
- Mejora de la Absorción: Los productos aplicados después de una doble limpieza penetran mejor y son más efectivos.
- Piel Radiante: La doble limpieza regular deja la piel más brillante y clara
Cómo Integrarlo en Tu Rutina
- Elige los Productos Correctos: Asegúrate de que ambos limpiadores sean adecuados para tu tipo de piel.
- Técnica: Masajea suavemente el limpiador a base de aceite, emulsiona con un poco de agua, luego enjuaga y sigue con el limpiador a base de agua.
- Frecuencia: Ideal para la noche, especialmente si usas maquillaje o protector solar durante el día.
